lunes

Espacio publicitario

Como resultado del análisis de una seguidilla de tandas publicitarias disparadas a repetición, podemos  rescatar los siguientes valores como fundamentales para tener una vida plena:
-No tener frizz y/o caspa en el pelo
-Disfrutar la vida YA (aunque tengamos que pagarlo en 50 cuotas)
-Tener la ropa blanca, inmaculada (las manchas son símbolo de aprendizaje)
-Ir de cuerpo con exactitud suiza

Profundo, ¿no?

miércoles

Eshtas tranquilo, Neshtor?

Estuve toda la tarde dándole vueltas a este post en mi cabeza, intentando evitar lugares comunes, comentarios excesivamente ácidos en un día sensible, así como esas frases sensibleras que poblaron los medios durante el día de hoy (en C5N tenían una decena de violines en modo repeat, induciendo a nuestros lagrimales a romper el día sabático propuesto por el Censo).
Quien siga regularmente este blog, sabrá de mis profundas discrepancias con este gobierno, el anterior, y esa nebulosa ideológica llamada "kirchnerismo" en general. No llego a comprender esa dicotomía entre el discurso y los hechos que se ha hecho una marca registrada desde el 2003 a la fecha, así como los niveles de corrupción propios del menemato (podríamos sumarle la exclusión social). Desde que era chico me consideré un zurdito escéptico, pero ante la dialéctica kirchnerista, más de una vez me vi obligado a aclarar que no era oficialista, sino todo lo contrario. Pobablemente, eso sea lo más preocupante de estos gobiernos: el hecho de haberse apropiado de ciertos aspectos del discurso tradicionalmente considerado "de izquierda", utilizándolo según sus conveniencias.
No es el mejor día para hacer leña del árbol caído, por lo cual dejaré el resto de las críticas para otra ocasión. Sólo me limitaré a señalar que si bien la presidencia de Kirchner no fue del todo mala, especialmente si se tiene en cuenta el contexto en el cual ésta tuvo lugar, su conducta fuera del poder sólo sirvió para deslucir su gestión, generando de éste modo lo que él pretendía: que los indecisos de transformaran, o bien en incondicionales rayanos en el fundamentalismo, o bien en opositores críticos cuya opinión supuestamente es manipulada por el "imperio del clarinete". Sí hay que reconocerle algo a Néstor, y es que, producto de sus modos antinómicos, provocó que personas que en su vida no se habían  interesado por la política más allá de los imitadores pasteurizados regurgitados por Tinelli, comenzaran a discutir ciertos aspectos de la cotidianeidad institucional. Y eso no es poco.

La guerra de los gimnasios

 En contra de mis más profundas convicciones, y debido a una estricta prescripción médica, tuve que comenzar a frecuentar ese universo hasta ahora desconocido para mí que representaban los gimnasios. El motivo es un tanto bizarro: tengo que emparejar mis dos piernas. Mientras la izquierda mantiene su carnosidad habitual, la derecha parece haber tomado píldoras para adelgazar. La primera imágen que viene a mi mente es la del lanzador de jabalinas en Astérix y las Doce Pruebas (sino recuerdo mal), con un brazo superdesarrollado y el otro completamente escuálido.
Durante años evité concurrir a estos establecimientos, templo de la vanidad y el narcisismo, principalmente por puro prejuicio. Como mencioné en algún post anterior, no es del todo incorrecto ser prejuicioso: si uno tiene eficacia en su juzgamiento, pueden ahorrarse cantidades industriales de tiempo útil. Esta no es la excepción, pero como de todos modos debo concurrir, al menos aprovecho mi tiempo de trance entre ejercicio y ejercicio para referirme a ciertas cuestiones que despertaron mi interés:

-Slang: como toda dimensión desconocida, el gimnasio tiene su propio idioma, el cual, si bien no es muy complejo (si un mastodonte con el cerebro consumido por los anabólicos puede dominarlo, un ser humano promedio no debería tener mayores inconvenientes en hacerlo), lleva cierto tiempo interiorizar. De golpe, uno se encuentra hablando de "series", "prensas", "mancuernas" y otros adminículos igualmente prescindibles en nuestra vida cotidiana. Asimismo, la unidad de medida en éste ámbito está constituída lógicamente por los kilos que uno logre levantar, por lo cual, aquí la pregunta más recurrente, repetida a modo de mantra es "¿cuánto levantas?".

-Ataque ochentoso: da la sensación que si mientras uno está realizando su "rutina", el Doc Brown y Marty McFly se bajan del DeLorean, nadie se sorprendería. El lugar parece haberse detenido en la década en la cual los sintetizadores se dedicaban infructuosamente a arruinar cuanto disco estuviera a su alcance. Lógicamente, la música ambiente acompaña este viaje, con lo cual uno se descubre a las ocho de la mañana escuchando Motley Crue, Poison, Scorpions, o alguna otra banda de esos tiempos en que el delineador, las calzas y el jopo eran una declaración de principios.
Como consecuencia de esto, mientras uno hace esfuerzos sublimes con una pesita ínfima, se siente Rocky subiendo las escalinatas (aún cuando uno, físicamente, esté más cerca de la escena en la que Balboa intenta en vano cazar una gallina).

Hay, por supuesto, ciertos personajes dignos de mención:

-Viloni Berreta: versión descolorida del Ancho Peucelle, el entrenador (muchas veces dueño del gimnasio) se encuentra a sus anchas en este extraño mundo. Poleas, máquinas y pesas constituyen elementos fundamentales de este Señor Feudal del conurbano, quien a cada paso nos demuestra su superioridad, intimidándonos con sus músculos, terror de las camisetas encojidas. Aquí el poder no se meritúa por la riqueza, la inteligencia, o la acumulación misma del poder, sino que se basa en el peso que uno puede levantar: a mayor cantidad, mayor poder. Esto se construye a cada momento, con lo cual, mientras uno lucha denodadamente por levantar una pesa, para él este acto constituye un mero trámite, casi como sacar una pelusa del sweater.

-Femme fatal: infaltable en cualquier gimnasio que se precie de tal, éste especímen se caracteriza por desviar más de una mirada (causando serios problemas de estrabismo, cuando no algún desgarro) hacia su cuerpo detalladamente torneado, y reafirmado con un atuendo lo suficientemente sugestivo como para derrochar glamour en cada uno de sus ejercicios. Se contenta con calentar hasta los posters, pero sin concretar con nadie. Es un monumento a la histeria, la cual sublima a través del levantamiento de pesas.

-Bananabólico: indispensable para completar la fauna de estos templos, el Bananabólico suele ser aquel gordito petiso del secundario, quien cansado de ver socabada su autoestima tras cinco años a pura gastada, enfoca toda su libido en ser tan fuerte y grande como  el físico (y los anabólicos) lo permitan. Parte de su ritual diario consiste en pasar minutos enteros contemplándose frente al espejo, admirando sus músculos construídos a base de esfuerzo y rencor. Es de resaltar el componente homoerótico que conlleva este acto, porque convengamos que pasar largos momentos admirándose mutuamente, dándose palmadas afectuosas, enfundados en musculosas y transpirados, está más cerca de lo que representaría el Cielo para George Michael que de Boogey el Aceitoso.


martes

Pequeños choreos del rock

La Renga - La Renga (1998)











Nº 4 - Stone Temple Pilots (1999)

lunes

Las máximas del rockero troglodita

Para quien no lo conozca, Ricardo Iorio viene a ser una especie de prócer del heavy metal argento, pesado, viscoso, valvular. Suerte de Geezer Butler de pocas palabras, miembro de tres bandas fundamentales (V8, Hermética, Almafuerte), capaz de componer grandes canciones ("Pensando en llegar"), así como de versionar "Un día sin ti" de Roxette". En las entrevistas, su verba aguardentosa se escapa de las vías, dejando al pasar frases que uno no sabe si tildar de xenófobas, fascistas, o ignorantemente polémicas ("que los judíos se vuelvan a Israel"). En la Rolling Stone de agosto, nos deja algunas perlas de
                                                                        su nueva cosecha:

-Los padres que presencian el parto tienen 95 por ciento de probabilidades de tener un hijo delincuente juvenil
-La Selección de Maradona perdió "porque los jugadores escuchan cumbia"
-Hay un satélite que les infunde impulsos homosexuales a los jóvenes
-Los Servicios están experimentando con la Máquina del Clima ("el secreto mejor guardado desde la Bomba Atómica", dice)

En otro pasaje de la entrevista, mientras Ricardo entona "Better man", de Robbie Williams, podemos leer:

...canta Iorio, a todo volúmen, con los brazos abiertos: "Perdoná mis manías, no doy para más, no se aparentar, soy lo que soy, ángel de la guarda, ven y sálvame, sálvame del mal, ayúdame, puede ser que el amor de tu paz y el amor me ayudena cambiar y me hagan ser mejor".
Para, se acerca de nuevo donde estamos, y con los ojos vidriosos asegura: "Yo escucho eso y digo: nadie le cantó al ángel de la guarda. Tiene una equivalencia con Eros Ramazzotti, con Javier Martínez (¡!), con Roque Narvaja, que hablan de cosas así"...

Para que el lector no suponga un ensañamiento con este cantante, transcribo este pequeño extracto que me arrancó una sincera carcajada: aquí, Iorio viene comentando sobre sus "excursiones" en Sierra de la Ventana, en busca de cuevas y objetos varios.

(Periodista)-¿Y? ¿Encontraste algo en tus expediciones?
(Iorio)- Sí. Botones de uniformes, hebillas del Ejército Argentino. Y cuevas. Cavernas que en un pasado eran la entrada al inframundo del espíritu del indio pampa bonaerense y ahora tienen una virgen y están escritas todas con aerosol: "La Mary y el Titi".

Tómelo o déjelo.

viernes

Polite

Mientras engullía con fruición mi sanguche de milanesa, escuché nuevamente ESA frase: "buen provecho". Entiendo que la gente intenta ser educada, y aprecio la buena intención con la cual generalmente la pronuncian, pero no puedo evitar, cada vez que la escucho, proyectarme la imágen de Barney haciendo flamear sus labios con un soberano eructo.

miércoles

Hasta siempre, Gil Wolff

El sábado pasado murió uno de los mejores escritores argentinos de todos los tiempos, y sin dudas, su mejor dialoguista: Rodolfo "Quique" Fogwill, aunque según su personaje, creado siguiendo las técnicas del marketing, se lo conozca más como "Fogwill" a secas, tal el nombre de su marca (esa que lo supe vender como un cocainómano empedernido, capaz de pasar temporadas enteras sin dormir escribiendo un texto, y sabiendo exactamente qué novela escribir para ganar un premio, con la displicencia manifiesta de quien sólo lo hace por plata).
Fue uno de los últimos escritores de esa rara especie, en vías de extinción, para la cual la figura del hombre de letras excede ampliamente la foto de solapa, transformándos de este modo en una figura de la cultura pública, redefiniendo el rol del literato hacia un campo mucho más abarcativo (la figura de Norman Mailer bien podría compararse). Por esto es que no era extraño que generara debates desde las inocuas páginas de una entrevista, regodeándose con el malestar que causaba en los escritores bienpensantes del establishment, a quienes se encargaba de denostar en cada oportunidad que tenía.
Probablemente, de lo que surje de la lectura de sus libros, no haya pensado sinceramente el cuarenta por ciento de lo que afirmaba con vehemencia en las entrevistas; pero lo importante no es eso, sino que a través de este simple ejercicio dialéctico se encargaba de correr los límites, obligando a uno a replantearse numerosas cuestiones en las que en situaciones ordinarias no hubiera reparado. Esto nos da una pauta de lo injusta que puede ser la memoria popular. Si se leen los diarios del día, da la sensación que uno sólo puede triunfar en la vida si se tienen habilidades para el baile (¿?), mientras que al fallecimiento de un verdadero artista le dedican unas escuetas líneas en el cuerpo del diario. Irónico que una persona que a través de sus textos intentó mostrar la otra verdad, raspando la superficie para llegar al hueso, denunciando los peligros de la comodidad bienpensante prefabricada, haya comprobado en carne propia la desidia con la que el sistema trata a sus engranajes.
Llegué a sus libros por una de esas casualidades metafísicas, de tono fantástico, que la literatura suele entregar, casi como si nos fuera enseñando el camino: en una época de mi adolescencia me había fanatizado con Vonnegut, devorando cuanto libro llegara a mis manos. Leyendo el diario, un día me topo con una entrevista a Fogwill, quien captó mi atención por su parecido con el viejito de Indianápolis: mismos rulos, mismas canas, idéntica postura intransigente. Al día siguiente compré "Muchacha punk", y la adicción ya estaba en mis venas.
Justamente, hace poco conseguí una edición de "Los pichiciegos", libro incunable durante largo tiempo. A veces es contraproducente leer sobre libros a los cuales se pondera largamente, ya que existe un riesgo importante de desilusión (me sucedió con "En el camino"), por lo cual en numerosas ocasiones es mejor manejarse por olfato. Cuando terminé de leerlo, comprobé que no había un solo adjetivo que alabara "Los pichiciegos" que sobrara. Libro fenomenal, desaforado, con los diálogos filosos de siempre, y con una escena (la del milico prendido fuego con su propia bengala) que nada tiene que envidiarle a otros textos míticos de la literatura argentina (me viene a la cabeza ese fragmento de "Los siete locos", en el cual Erdosaín se queda sentado en la cama de la prostituta adolescente). Sin dudas, uno de las mejores novelas sobre el sinsentido de la guerra jamás escritas, comparable a "Matadero 5", del ya mencionado Kilgore Trout.
Lo pretencioso suele ser tan peligroso como la estupidez. Fogwill lo repite como un mantra inconsciente en cada uno de sus textos, escapando a los lugares comunes, dejando en el camino una literatura exenta de juicios de valor simplistas, confiando en que la sapiencia del lector completará su obra. Gracias y hasta siempre, Gil Wolff.

lunes

IRM

Ahí estaba. A las seis de la mañana, en el mismo lugar, casi dos años después, esperando en la sala de espera para hacerme una nueva resonancia en esa maldita rodilla (versión articular del bofe noventoso con Luis Brandoni). Sólo había una chica limpiando la escalera, devolviéndole el tono espejado a los cerámicos, dejando todo preparado para que horas después secretarias con exceso de peso, maquillaje y soberbia los opaquen de nuevo con sus caminatas cansinas.
Repasaba mentalmente el ritual, esas batas escotadas en el lugar menos oportuno, en lo ridículo que se siente uno poniéndose esas botitas de papel antes de entrar a hacerse la resonancia, en el esfuerzo por no dormirse mientras se está inmovilizado en ese malvavisco gigante, escuchando esos chirridos maquinales salidos del disco más retorcido de Sonic Youth.
Llevaba sentado diez minutos, solo, jugando con la bufanda para no dormirme con la calefacción avernal. De repente, se enciende un plasma de cincuenta cuotas en uno de esos canales que uno evita visitar, del mismo modo en que se esquivan los embotellamientos: Q (también conocido como "quieromúsicaenmiidioma, asítodojunto). Lo que siguió fue lo más cercano a una tortura que sufrí en vida. Una sucesión de videos de música "latina" que ni siquiera Mengele hubiera programado: Arjona, Thalía, Cristian Castro, Enrique Iglesias, Ricardo Montaner.
A estas alturas estaba pidiendo a los gritos que me clavaran agujas debajo de las uñas, sintiéndome como Pericles en Los Locos Addams 2, cuando es sometido a una sesión de películas de Disney y Michael Jackson (cuando todavía no comía niños). El suplicio continuó con videos de Daniela (¿vive?), Luis Miguel y Ricky Martin con "La copa de la vida" (nadie sospechó de él, con esas camisas ajustadas mientras le cantaba bajo efecto de psicotrópicos a los santos?). Como un vaso de agua en medio del desierto, cuando el programador se había apiadado y puesto "Vení Raquel" de los Decadentes, me tocó el turno.


Links: modestamente, recomiendo "IRM" (siglas francesas para "resonancia magnética"), último disco de Charlotte Gainsbourg con colaboración de Beck (Hansen, no Jeff).

Recomendado

Hoy a las 23:30hs por I-Sat, "Scott Walker, 30th Century Man".

viernes

Dudas existenciales

Ahora que tengo título, no me decido entre taxista o remisero.

Vos, fumá...

Perdón, creo que me perdí un capítulo, pero desde cuándo Carlín Calvo se pasó al "healthy way of life" y promociona productos sanos? Estamos hablando de la misma persona cuya frase más inocente durante años fue la que da título a este post. ¿Ahora los ACV vienen por sobredosis de leche chocolatada?
Dicho sea de paso, es realmente detestable esa gente que utiliza diminutivos en su nombre pasados los cuarenta años, como si se hubieran atascado en el túnel de la memoria, viviendo del recuerdo para poder seguir comiendo caliente

martes

Basta de todo

Este humilde servidor se toma unas breves "vacaciones" para rendir tres finales en una semana, con lo cual les evitaré el dudoso placer de visitar el blog. En caso de salir indemne de esta campaña, supongo que pondré mi cerebro en remojo y me dedicaré a ver en paz al menos un partido del Mundial (debo ser el único anormal que prefeririría soportar el sonido de la vuvuzela a estudiar el Tratado de Montevideo de 1889), con un cartel colgado del cuello que rece, à la Galeano, "cerrado por fútbol".

Metafísica maradoniana


Recién acabo de terminar mi bronceado de dos horas bajo los rayos catódicos mundialistas, y antes de seguir estudiando, como bien recomienda Barrilete Niembra, escribo unas breves palabras antes que se me escapen entre los intersticios mentales del Derecho Internacional. De aquí a diez años, probablemente nadie recuerde quién era el arquero de Grecia, o dónde quedaba el estadio. Ni siquiera si el Autista de la Pelota (Messi) jugó un buen partido. Lo que indudablemente van a recordar es el Gol de Palermo.
Cuando parece no poder escribirse ningún capítulo más en su carrera profesional sin riesgo a caer en el melodrama deportivo al estilo "Rudy", Palermo vuelve a asombrarnos una vez más. Desde comienzos del segundo tiempo Don Niembra insistía con que la gente pedía al 9 de Boca, torturándonos una vez más con su perorata de la fábrica de Ford, el Colegio LaSalle y los talleres mecánicos en Villa Ortúzar. Finalmente, Diegote les dio el gusto, y mientras se lo veía ansioso por entrar, al costado de la línea, los televidentes sufríamos un dèja vu colectivo, rememorando aquél épico partido contra River.
Jugó diez minutos y pateó dos veces al arco. Con eso le sobró para transformarse en protagonista excluyente del partido, y ratificar el componente metafísico que lo acompaña desde sus comienzos, abandonando el lugar de fetiche mundialista (junto a Garcé) para convertirse en una realidad palpable, ineludible. Sin dudas no es un habilidoso, pero a esta altura, quién podría negar que le faltan condiciones a un tipo que convirtió más de 200 goles en Boca, y que siempre está en el lugar indicado a la hora señalada. Algo especial debe tener. Hace tiempo ya que trascendió las fronteras boquenses para ser admirado por el resto de los clubes (salvo cuando se lo sufre en contra), y quizás sea por eso que se gritó mucho más fuerte el segundo gol que el primero, desatando los bocinazos en la calle y dando lugar a que se piante un lagrimón de pura empatía al ver a la vieja llorando, abrazada al hermano en medio de la tribuna. Para quien lo analiza fríamente, es inentendible cómo uno puede emocionarse viendo por televisión de qué modo un millonario, a miles de kilómetros de distancia, convierte un gol. Basta con percibir el espíritu amateur que aún conserva para echar por tierra toda lógica.

viernes

Waka Waka

Existen las canciones feas, y dentro de este género tan densamente poblado, encontramos la subespecie "canciones de mundial", las cuales se caracterizan por llevar ese tono insulso característico de las estrellas pop prefabricadas a su máxima expresión. Sin dudas, "Waka Waka", interpretado por Shakira pasará prontamente a pertenecer a este subgrupo (habrá lugar después de "La copa de la vida" de Ricky Martin?). Lá unica sensación que me provoca es cierta nostalgia por esa época en la cual uno todavía podía tararear las canciones.

martes

Terciopelo Azul

Justo cuando comenzábamos a acostumbrarnos a la pérdida de Arnold, las necrológicas nos asestan un nuevo mazazo en la nuca con la muerte de Dennis Hopper, uno de los hijos de puta más adorables del cine norteamericano contemporáneo (terna compartida con James Woods y Christopher Walken). Un tipo que trabajó con Abel Ferrara, David Lynch, Coppola (memorable su papel en "La ley de la calle") y que encima hizo "Busco mi destino", algo especial debía tener. Gracias por hacernos despreciarte tanto.

sábado

De la buena

Ayer por la tarde, todos aquellos que crecimos en los años ochenta nos vimos sacudidos por la noticia de una pérdida notable para el mundillo artístico: Gary Coleman, aquel cachetoncito simpático de "Blanco y Negro" había muerto.
Desde hacía años, Gary había ingresado al ostracismo de Hollywood, actuando en películas clase Z, trabajando ocasionalmente en supermercados, soportando procesos por violencia familiar, matizado con un abuso de drogas infaltable en toda E! True Hollywood Story que se precie de tal. Lamentablemente, el resto del elenco infantil de aquella serie, no la pasó mucho mejor: Kimberly murió de sobredosis, mientras Willis publicó hace poco unas memorias en las que relata abusos por parte de familiares, quienes a su vez lo introdujeron al mundo de los estupefacientes. Indudablemente, lo peor que puede sucederle a un purrete es tener éxito a muy temprana edad; basta para ello un breve repaso por figuras de acá y de allá que padecieron casos similares:

-Macaulay Culkin: pasó de componer adorables personajes como "Mi pobre angelito" y "Ricky Ricón" a darle de lleno a las drogas duras mientras obtenía "refugio" en los brazos de Michael Jackson.
-Haley Joel Osment: para aquellos que se estén preguntando "¿quién?", se trata del pibe de "Sexto Sentido", quien luego de trabajar con Bruce Willis y Gerard Depardieu, desapareció de la faz de la Tierra, casi como un guión de Shyamalan (faltaría agregarle alguna alegoría yanqui y filmamos una película).
-Drew Barrymore: ok, algunos dirán que es la excepción a esta regla, pero recordemos que pasó de aquel personaje de la genial ET a participar en una serie de películas absolutamente olvidables (que la remake de "Los angeles de Charlie" sea la primera película que se nos viene a la mente, habla a las claras de la pérdida de rumbo en su vida profesional). Encima, se casó con el boludo de Tom Green.

Pero claro, también contamos con algunos ejemplos en el ámbito local:

-"Nico" de "Brigada Cola": después de participar en grandes hitos de la cinematografía argentina como "Extermineitors", y de mantener una relación amorosa con Tronco, sumió sus narices en polvo de estrellas, para terminar guardado en Batán por robo de estéreos.
-"Gamuza" de "Cebollitas": cuando casi parecía haber superado el trauma de llamarse Brian Caruso (ojo, en los Soprano hubiera andado muy bien), abandonó el mundo artístico en medio de programas de dudosa calidad, dejándonos como legado aquella antológica frase "venga milanesita con Gamucita". De aquellos fenomenales talentos, el único que llegó a Hollywood fue "Diego", quien increíblemente es el último niño en "Children of Men".
-Andrea del Boca: ok, sigue trabajando, pero... además de no haber tenido un plano de cuerpo entero desde los 15 años, dejó un tendal de fracasos, en los cuales indefectiblemente recurría a su frase fetiche "quién soy? dónde estoy?", mientras sufría su ataque de amnesia número 152 y el guionista iba a terapia para matar la culpa de aplicar tanto mal gusto en una trama con tal de pagar el alquiler. Cuando parecía haber llegado al límite, utilizó un supuesto secuestro de su hija para aumentar el rating. Eso sí es morbo.

Por eso, señores padres, si están a punto de llevar a sus niños a un casting para que sean "artistas", piénsenlo dos veces: podría cumplirse su deseo.

Desde aquí, humildemente, gracias Gary por esas tardes en las cuales uno olvidaba momentáneamente las tareas de matemática con "Blanco y Negro" y "El inspector Gadget" mientras mojaba las Melba en el café con leche; la mejor dupla que recuerde la humanidad desde Biaggio-Gorosito en el San Lorenzo del Bambino.

domingo

Super geek

Existen las granjas de rehabilitación para adictos al ajedrez on line?

lunes

Basta de fobal!

Entiendo que según los cánones de este Gobierno el fútbol sea un evento cultural, con lo cual nos bombardean con fútbol veinticuatro horas por día, relegando otros programas de la Televisión Pública (decir Canal 7 está demodé) con mayor contenido educativo que las gambetas de Burrito Ortega a horarios inverosímiles, como los sábados a las diez menos cuarto de la mañana.
No conformes con esto, las diversas compañías comenzaron, cual campaña proselitista, con la venta de toda clase de productos vinculados al gran evento de la pelota, esa suerte de cumbre mundial que se espera durante cuatro tediosos años, y que se evapora en una primera ronda. Antes, solamente con un mes o dos de antelación comenzaban con esas publicidades dignas del peor neorrealismo italiano, en la cuales exaltan el patriotismo y el ser nacional hasta el paroxismo, acompañadas de un arreglo de cuerdas que nos recuerda que debemos emocionarnos, mientras nos venden alguna cerveza.
Un ejemplo patético de este tipo de publicidades es la que por estos días tiene como protagonistas a tres generaciones de una misma familia, abuelo, padre e hijo, unidos por la magia de la televisión, expectantes ante un supuesto partido mundialista de la Selección. Hasta allí, nada fuera de lo habitual. Lo verdaderamente lamentable es cuando "hijo" nos dice con su tierna voz en off "qué grande mi viejo que puso -coloque el monopolio proveedor de cable que primero se le ocurra- para que pueda ver mi primer Mundial en Alta Definición". Imagino al siervo de la gleba, padre de familia, cenando junto a la prole a la luz de los rayos catódicos luego de una jornada laboral de catorce horas, atragantándose con la polenta (pese a lo que diga el Indek, la carne ya es considerada un objeto suntuario), sintiendo la culpa de no poder darle a su hijo lo que el purrete de la publicidad (lógicamente, rubio y de ojos azules, como todos los argentinos derechos y humanos) pregona como un elemento de primera necesidad.
Algunas inquietudes:
-Era necesario que la televisión sirviera como elemento extorsivo?
-Con lo caro que sale el abono al cable, los proveedores no podrían haber contratado al menos tres actores decentes?
-En Alta Definición las escupidas de los futbolistas se ven en 3D?

martes

Llamado a la solidaridad

Derecho Internacional Privado, Teoría Trialista, de Werner Goldschmidt.

Párrafo I: "El Derecho Internacional Privado es el conjunto de los casos jusprivatistas con elementos extranjeros y de sus soluciones, descritos casoso y soluciones inspiradas en los métodos indirecto, analítico, sintético-judicial, y basadas las soluciones y sus descripciones en el respeto al elemento extranjero".

Si alguien logra decodificarlo antes del viernes, agradezco se comuniquen conmigo.