miércoles

Poder de síntesis

Lunes por la tarde, comprando películas piratas en XXXXX:

-Morocha arrepentida, levantando el sobrecito de "Cisne Negro": ay, llevemos esta.
-Novio bananabólico: ¿de qué es?
-Morocha arrepentida: de una minita que baila.

Admirable.

domingo

La importancia de llamarse Ernesto

"En busca del tiempo perdido" es un libro mastodóntico, descomunal. Pura literatura desaforada dividida en seis tomos imposibles de manipular en forma conjunta. Pertenece a un estilo de literatura en vías de extinción; hoy en día es imposible pensar en un libro que tome treinta páginas para describir un jarrón, o diez para maravillarse con el pendular de un cabello. Los lectores, probablemente a causa del uso y abuso de la computadora, somos cada vez más inquietos, más dispersos, dificultando la concentración por períodos prolongados. Asimismo las editoriales, que no dejan de ser un negocio, considerarían un desperdicio arriesgar con la publicación de un libro así. Proust lo escribió a sabiendas del componente trágico que implica el transcurso inevitable del tiempo, pero a diferencia de Dorian Grey, quien tenía una concepción narcisista del calendario, se propone una postura productiva, tornando aún más desolador el paso de las horas, cada vez más desesperantes por insuficientes.
Al ser inabarcable, al momento de ingresar de lleno en la literatura podemos golpearnos de frente con la angustia proustiana. Como si fuera arena movediza, cuanto uno más se mueve, más se hunde. Afortunadamente para este tipo de situaciones, existen esos libros iniciáticos, que aunque no sirvan para recuperar el tiempo perdido, pueden ayudarnos a ahorrarlo, abriéndonos las primeras puertas, para que uno luego tenga la responsabilidad de completar el recorrido. Una de esas llaves es "Sobre héroes y tumbas", un libro fundamental para cualquier adolescente. Suele suceder con los recuerdos que uno termina idealizándolos con el correr de los años, perfeccionándolos, alejándolos por consiguiente de lo que en realidad fueron. Probablemente, si uno relee esos libros con el escepticismo del lector curtido, ajado, termine desilusionándose, olvidando que gran cantidad de lo que uno devoró con posterioridad fue gracias a ese libro sobredimensionado por la memoria; pero, como el primer beso, la primer trompada, o el primer polvo, son inmortales.
Se fue el último de los fab four humanos de la literatura argentina (Bioy, Saer y Cortázar completan la banda). Borges y Arlt pertenecían a otra categoría. Uno, un escritor fascinante, un tiempista de la palabra. El otro, genio de la literatura, con su puntuación entrecortada y su adjetivación incómoda, dejando el concepto de oximorón como un juego para los niños no rabiosos. A diferencia de todos ellos, Sabato no fue un escritor prolífico. Al estilo de Rulfo, le alcanzó con unas cuantas líneas para dejar su huella trascendente, priorizando calidad por sobre cantidad.
Mucho se ha escrito ya sobre la empatía, la afinidad que producen los libros, provocando que uno muchas veces se sienta más cercano a un objeto inmaterial que a una persona. Como todo lo que sucede de a poco, la muerte, por lenta, es más asimilable. Es la única certeza y lo único incorregible. Todos sabíamos que algún día iba a pasar, ahora sólo queda el agrdecimiento, y la tranquilidad de saber que estará esperando en ese estante. Buen viaje, Black Sabato.

viernes

Dublineses

Cada vez estoy más convencido que el día de San Patricio, así como San Valentín, los travestis, Halloween, el Mercado Central, La Salada, La Saladita y la noche violenta en el conurbano son un invento de Policías en Acción para llenar espacio. En breve, Día de Acción de Gracias.

jueves

Las próximas frases de CFK

Luego de la simpática frase pronunciada en su última visita a Turquía, en la cual Krishtina risueñamente contó que "en Argentina, a todos los que parecen árabes le decimos Turco", y asesorada por Timerman, ex panelista de Majul devenido Canciller por correspondencia, estas son algunas de las próximas frases hiteras de nuestra Presidente:

-En plena franja de Gaza, comenta que en Argentina, a todo aquel con apellido complicado le decimos "Ruso

-Visitando a Evo Morales, asegura que a ella le encanta asolearse en las playas chilenas

-En la recepción al Premier japonés, cuenta que los argentinos, a todo aquel con ojos rasgados le decimos "chino"

Black Stripes

En un comunicado publicado ayer por la tarde, los White Stripes anunciaron su separación definitiva. Así termina, lamentablemente, una de las mejores bandas que parió este nuevo milenio. Para quienes tuvimos la fortuna de verlos en vivo, aún estamos intentando recuperar la peluca que nos volaron (las malas lenguas dicen que se acumularon en la cabeza de De la Sota, cobrando vida propia). Para recordarlos, un video exquisito dirigido por Gondry, que combina genialidad con espíritu geek.

domingo

Manual del pequeño neurótico

El neurótico, por su propia esencia, se enfrenta a conflictos inexistentes para el común de la gente. Pequeños actos rutinarios, nimiedades, se transforman en intensos dramas existenciales. Generalmente, la neurosis suele venir acompañada de trastornos de ansiedad. Este maridaje suele convertirse en un cocktail molotov, dando como resultado situaciones altamente angustiantes para el neurótico. Pero no solamente de la ansiedad se alimenta el neurótico. Es en los pequeños detalles, en apariencia instrascendentes, donde la neurosis se manifiesta en su máxima expresión, llegando a rozarse con los trastornos obsesivos compulsivos.
Hace unos años, cuando el mundo todavía giraba cual cinta dentro de un cassette, y lo analógico primaba sobre lo digital (el cristal líquido sólo era conocido en estrambóticos relojes calculadora, mastodontes inservibles que los más pudientes paseaban en sus muñecas), el drama supremo para el neurótico estaba representado por aquellas palabras tan temidas: "¿me prestas este libro?". Inocentemente, el emisor de esta frase, en apariencia inofensiva, desconocía los efectos que desataba en su receptor, generándole una situación altamente estresante, con efectos cercanos a las convulsiones. El neurótico reposa su oscilante estado de ánimo en pequeñas certezas, actos metódicos necesarios para poder sobrevivir. Requiere de los objetos, no tanto por un afán posesivo, sino como una rutina que es reflejo del orden cósmico. Libros y discos componen elementos esenciales dentro de su universo personal. Mientras para algunos suponen únicamente hojas escritas, cosidas bajo la forma de un bloque para el cual una arruga en su lomo es el resultado normal de su uso, para el neurótico es algo cercano a la razón de su existencia. Su error consiste en dar por sentado que todos obrarán con la misma delicadeza, no abriendo los libros en un ángulo mayor a 90º y forzando la vista hasta lo imposible, transformando el acto de lectura en una tarea titánica, sólo con el afán de no ajarlos.
El nuevo milenio lo enfrenta a un nuevo desafío: el cine en dvd. La multiplicidad de canales a través de los cuales obtener un mayor número de películas es cada vez mayor, permitiéndole al neurótico cubrir su cuota semanal de "nuevo cine polaco" que frene por un rato sus impulsos nerviosos. Como todo pequeño trastornado, utiliza estos medios (cine, libros) para tratar de comunicarse con el mundo exterior, lo cual supone un desafío hercúleo para su persona. La vieja frase se aggiornó, hasta transformarse en "¿me prestás una película?". Esto lo lleva a realizar un estudio de campo sobre quien realiza el pedido, consultándolo acerca de géneros, datos genealógicos, sociológicos y climatológicos hasta obtener un perfil. Cual alquimista del medioevo, pasará horas seleccionando films, para luego dar a luz la lista definitiva que satisfaga las inquietudes del requirente.
Como devolución, el neurótico obtendrá, meses o  años después  (tal vez nunca), una bolsa de supermercado conteniendo las películas especialmente seleccionadas por él, cuyo envoltorio fue mutando de un blanco impoluto a un color indefinido, aunque siempre dentro de la gama de los marrones, con incrustaciones en el sobre de galletitas, arena, mermelada y pinceladas de café con leche, resultando en un collage gastronómico que supondría la envidia de la gran Marta. Pasan los años, pasan los artistas, sigue la neurosis.

lunes

María Elena Walsh (1930-?)

Injustamente, cuando se habla de literatura infantil, se refiere a ella como una categoría menor, despectivamente, relegándole meras columnas marginales en las páginas de reseñas. Del mismo modo, cuando se habla de quienes escriben dentro de este género, se los trata como escritores menores, casi fantasmas, quienes no tuvieron el pinet suficiente para "escribir en serio". Lo que se pasa por alto es que se trata de una etapa fundacional, esencial en la vida de cualquier futuro lector. Se trata de un paso necesario para llegar a enfrentarse con verdaderos pesos pesados. Saltearse esta etapa sería casi lo mismo que intentar correr antes de poder caminar, querer leer a Proust antes que a Verne.
Hablar de "literatura infantil", así como de "libros inciáticos", es, lisa y llanamente, un acto de discriminación, digno de quien no tiene memoria, o, peor aún, de quien ha perdido la candidez necesaria para sorprenderse, para conocerse. Zappa, a quien la etiqueta de "músico" le queda un par de talles más chica que su categoría, solía decir que si uno tiene una vida aburrida, monótona a los cuarenta años, es simplemente el resultado de haber obedecido en demasía a sus padres. Modestamente, quiero agregar que también es consecuencia de haber perdido la capacidad de asombro, la cual únicamente puede ejercitarse durante los primeros años.
Existe ese lugar común al que todos vamos cuando no tenemos ganas de pensar, que dice que "antes las cosas eran distintas". La comodidad de esta clase de frases proviene de cierta atrofia intelectual, ya que no requieren razonamiento alguno; se repiten como un mantra, se articulan como una secuencia automática de palabras, del mismo modo en que uno se cepilla los dientes por la mañana. Muchas veces se la utiliza para referirse a la juventud, a la cual se la critica por pasar horas y horas al bronceado seguro de los rayos catódicos, mientras la vida transcurre en algún lugar.
Antes se leía más, se dice. Discutible. Es cierto que el bombardeo de estímulos era menor, pero no es menos cierto que también había alguien dispuesto a ceder parte de su tiempo en fomentar la lectura de los purretes; la literatura es como el bostezo, contagioso: sea por interés, o por imitación, uno termina chapoteando en un libro, pero para esto se requiere una referencia. Existen pocos actos más personales que regalar un libro a conciencia. Como muchos de mi generación, y de otras tantas anteriores, entre mis primeras lecturas más elaboradas cuento los libros de María Elena Walsh. Es el día de hoy que atesoro en un estante de mi biblioteca MI edición de "Dailan Kifki", completamente ajada, y en avanzado estado de desgüace. Todavía recuerdo ese verano empalagosamente caluroso en Buenos Aires cuando lo leí, soportando el ruido hipnótico de las chicharras. Fue el primer libro que me planteó esa hermosa dicotomía entre sopesar cada una de sus palabras y las ansias de querer terminarlo. Creo sinceramente que cualquiera que haya tenido la suerte de leer un libro de Walsh en su infancia se ve enriquecido, en el sentido menos material de la palabra, con una cuota extra de imaginación, de sensibilidad, que lo acompañará por el resto de sus días. Esa sí es una deuda difícil de pagar.

jueves

Humor negro en Yahoo Argentina?


Nunca fui un fanático de Soda Stereo, pero reconozco que Cerati tiene unas cuentas canciones más que decentes. Ahora, poner su estado como una de las mejores cosas de 2010 me parece el más puro acto de fundamentalismo ricotero.

jueves

Elija y gane

A qué comunicador bienpensante detesta más?

a) Mario Mactas
b) Enrique Pinti
c) Marcos Aguinis
d) El Rabino Bergman

Curva peligrosa (poesía no hay)

Las autoridades de Vialidad deberían considerar seriamente prohibir los pantalones de tiro bajo (especialmente aquellos que dan la sensación de cortarle la circulación a la fémina que lo lleva puesto). La situación es la siguiente: un buen culo amerita de 5 a 10 segundos de  contemplación (científicamente comprobado que conlleva un tiempo similar al que se necesita para apreciar un cuadro impresionista), lapso durante el cual nos encontramos más concentrados en admirar las redondeces de la naturaleza que en esquivar el auto que viene de frente.

lunes

Espacio publicitario

Como resultado del análisis de una seguidilla de tandas publicitarias disparadas a repetición, podemos  rescatar los siguientes valores como fundamentales para tener una vida plena:
-No tener frizz y/o caspa en el pelo
-Disfrutar la vida YA (aunque tengamos que pagarlo en 50 cuotas)
-Tener la ropa blanca, inmaculada (las manchas son símbolo de aprendizaje)
-Ir de cuerpo con exactitud suiza

Profundo, ¿no?

miércoles

Eshtas tranquilo, Neshtor?

Estuve toda la tarde dándole vueltas a este post en mi cabeza, intentando evitar lugares comunes, comentarios excesivamente ácidos en un día sensible, así como esas frases sensibleras que poblaron los medios durante el día de hoy (en C5N tenían una decena de violines en modo repeat, induciendo a nuestros lagrimales a romper el día sabático propuesto por el Censo).
Quien siga regularmente este blog, sabrá de mis profundas discrepancias con este gobierno, el anterior, y esa nebulosa ideológica llamada "kirchnerismo" en general. No llego a comprender esa dicotomía entre el discurso y los hechos que se ha hecho una marca registrada desde el 2003 a la fecha, así como los niveles de corrupción propios del menemato (podríamos sumarle la exclusión social). Desde que era chico me consideré un zurdito escéptico, pero ante la dialéctica kirchnerista, más de una vez me vi obligado a aclarar que no era oficialista, sino todo lo contrario. Pobablemente, eso sea lo más preocupante de estos gobiernos: el hecho de haberse apropiado de ciertos aspectos del discurso tradicionalmente considerado "de izquierda", utilizándolo según sus conveniencias.
No es el mejor día para hacer leña del árbol caído, por lo cual dejaré el resto de las críticas para otra ocasión. Sólo me limitaré a señalar que si bien la presidencia de Kirchner no fue del todo mala, especialmente si se tiene en cuenta el contexto en el cual ésta tuvo lugar, su conducta fuera del poder sólo sirvió para deslucir su gestión, generando de éste modo lo que él pretendía: que los indecisos de transformaran, o bien en incondicionales rayanos en el fundamentalismo, o bien en opositores críticos cuya opinión supuestamente es manipulada por el "imperio del clarinete". Sí hay que reconocerle algo a Néstor, y es que, producto de sus modos antinómicos, provocó que personas que en su vida no se habían  interesado por la política más allá de los imitadores pasteurizados regurgitados por Tinelli, comenzaran a discutir ciertos aspectos de la cotidianeidad institucional. Y eso no es poco.

La guerra de los gimnasios

 En contra de mis más profundas convicciones, y debido a una estricta prescripción médica, tuve que comenzar a frecuentar ese universo hasta ahora desconocido para mí que representaban los gimnasios. El motivo es un tanto bizarro: tengo que emparejar mis dos piernas. Mientras la izquierda mantiene su carnosidad habitual, la derecha parece haber tomado píldoras para adelgazar. La primera imágen que viene a mi mente es la del lanzador de jabalinas en Astérix y las Doce Pruebas (sino recuerdo mal), con un brazo superdesarrollado y el otro completamente escuálido.
Durante años evité concurrir a estos establecimientos, templo de la vanidad y el narcisismo, principalmente por puro prejuicio. Como mencioné en algún post anterior, no es del todo incorrecto ser prejuicioso: si uno tiene eficacia en su juzgamiento, pueden ahorrarse cantidades industriales de tiempo útil. Esta no es la excepción, pero como de todos modos debo concurrir, al menos aprovecho mi tiempo de trance entre ejercicio y ejercicio para referirme a ciertas cuestiones que despertaron mi interés:

-Slang: como toda dimensión desconocida, el gimnasio tiene su propio idioma, el cual, si bien no es muy complejo (si un mastodonte con el cerebro consumido por los anabólicos puede dominarlo, un ser humano promedio no debería tener mayores inconvenientes en hacerlo), lleva cierto tiempo interiorizar. De golpe, uno se encuentra hablando de "series", "prensas", "mancuernas" y otros adminículos igualmente prescindibles en nuestra vida cotidiana. Asimismo, la unidad de medida en éste ámbito está constituída lógicamente por los kilos que uno logre levantar, por lo cual, aquí la pregunta más recurrente, repetida a modo de mantra es "¿cuánto levantas?".

-Ataque ochentoso: da la sensación que si mientras uno está realizando su "rutina", el Doc Brown y Marty McFly se bajan del DeLorean, nadie se sorprendería. El lugar parece haberse detenido en la década en la cual los sintetizadores se dedicaban infructuosamente a arruinar cuanto disco estuviera a su alcance. Lógicamente, la música ambiente acompaña este viaje, con lo cual uno se descubre a las ocho de la mañana escuchando Motley Crue, Poison, Scorpions, o alguna otra banda de esos tiempos en que el delineador, las calzas y el jopo eran una declaración de principios.
Como consecuencia de esto, mientras uno hace esfuerzos sublimes con una pesita ínfima, se siente Rocky subiendo las escalinatas (aún cuando uno, físicamente, esté más cerca de la escena en la que Balboa intenta en vano cazar una gallina).

Hay, por supuesto, ciertos personajes dignos de mención:

-Viloni Berreta: versión descolorida del Ancho Peucelle, el entrenador (muchas veces dueño del gimnasio) se encuentra a sus anchas en este extraño mundo. Poleas, máquinas y pesas constituyen elementos fundamentales de este Señor Feudal del conurbano, quien a cada paso nos demuestra su superioridad, intimidándonos con sus músculos, terror de las camisetas encojidas. Aquí el poder no se meritúa por la riqueza, la inteligencia, o la acumulación misma del poder, sino que se basa en el peso que uno puede levantar: a mayor cantidad, mayor poder. Esto se construye a cada momento, con lo cual, mientras uno lucha denodadamente por levantar una pesa, para él este acto constituye un mero trámite, casi como sacar una pelusa del sweater.

-Femme fatal: infaltable en cualquier gimnasio que se precie de tal, éste especímen se caracteriza por desviar más de una mirada (causando serios problemas de estrabismo, cuando no algún desgarro) hacia su cuerpo detalladamente torneado, y reafirmado con un atuendo lo suficientemente sugestivo como para derrochar glamour en cada uno de sus ejercicios. Se contenta con calentar hasta los posters, pero sin concretar con nadie. Es un monumento a la histeria, la cual sublima a través del levantamiento de pesas.

-Bananabólico: indispensable para completar la fauna de estos templos, el Bananabólico suele ser aquel gordito petiso del secundario, quien cansado de ver socabada su autoestima tras cinco años a pura gastada, enfoca toda su libido en ser tan fuerte y grande como  el físico (y los anabólicos) lo permitan. Parte de su ritual diario consiste en pasar minutos enteros contemplándose frente al espejo, admirando sus músculos construídos a base de esfuerzo y rencor. Es de resaltar el componente homoerótico que conlleva este acto, porque convengamos que pasar largos momentos admirándose mutuamente, dándose palmadas afectuosas, enfundados en musculosas y transpirados, está más cerca de lo que representaría el Cielo para George Michael que de Boogey el Aceitoso.


martes

Pequeños choreos del rock

La Renga - La Renga (1998)











Nº 4 - Stone Temple Pilots (1999)

lunes

Las máximas del rockero troglodita

Para quien no lo conozca, Ricardo Iorio viene a ser una especie de prócer del heavy metal argento, pesado, viscoso, valvular. Suerte de Geezer Butler de pocas palabras, miembro de tres bandas fundamentales (V8, Hermética, Almafuerte), capaz de componer grandes canciones ("Pensando en llegar"), así como de versionar "Un día sin ti" de Roxette". En las entrevistas, su verba aguardentosa se escapa de las vías, dejando al pasar frases que uno no sabe si tildar de xenófobas, fascistas, o ignorantemente polémicas ("que los judíos se vuelvan a Israel"). En la Rolling Stone de agosto, nos deja algunas perlas de
                                                                        su nueva cosecha:

-Los padres que presencian el parto tienen 95 por ciento de probabilidades de tener un hijo delincuente juvenil
-La Selección de Maradona perdió "porque los jugadores escuchan cumbia"
-Hay un satélite que les infunde impulsos homosexuales a los jóvenes
-Los Servicios están experimentando con la Máquina del Clima ("el secreto mejor guardado desde la Bomba Atómica", dice)

En otro pasaje de la entrevista, mientras Ricardo entona "Better man", de Robbie Williams, podemos leer:

...canta Iorio, a todo volúmen, con los brazos abiertos: "Perdoná mis manías, no doy para más, no se aparentar, soy lo que soy, ángel de la guarda, ven y sálvame, sálvame del mal, ayúdame, puede ser que el amor de tu paz y el amor me ayudena cambiar y me hagan ser mejor".
Para, se acerca de nuevo donde estamos, y con los ojos vidriosos asegura: "Yo escucho eso y digo: nadie le cantó al ángel de la guarda. Tiene una equivalencia con Eros Ramazzotti, con Javier Martínez (¡!), con Roque Narvaja, que hablan de cosas así"...

Para que el lector no suponga un ensañamiento con este cantante, transcribo este pequeño extracto que me arrancó una sincera carcajada: aquí, Iorio viene comentando sobre sus "excursiones" en Sierra de la Ventana, en busca de cuevas y objetos varios.

(Periodista)-¿Y? ¿Encontraste algo en tus expediciones?
(Iorio)- Sí. Botones de uniformes, hebillas del Ejército Argentino. Y cuevas. Cavernas que en un pasado eran la entrada al inframundo del espíritu del indio pampa bonaerense y ahora tienen una virgen y están escritas todas con aerosol: "La Mary y el Titi".

Tómelo o déjelo.

viernes

Polite

Mientras engullía con fruición mi sanguche de milanesa, escuché nuevamente ESA frase: "buen provecho". Entiendo que la gente intenta ser educada, y aprecio la buena intención con la cual generalmente la pronuncian, pero no puedo evitar, cada vez que la escucho, proyectarme la imágen de Barney haciendo flamear sus labios con un soberano eructo.

miércoles

Hasta siempre, Gil Wolff

El sábado pasado murió uno de los mejores escritores argentinos de todos los tiempos, y sin dudas, su mejor dialoguista: Rodolfo "Quique" Fogwill, aunque según su personaje, creado siguiendo las técnicas del marketing, se lo conozca más como "Fogwill" a secas, tal el nombre de su marca (esa que lo supe vender como un cocainómano empedernido, capaz de pasar temporadas enteras sin dormir escribiendo un texto, y sabiendo exactamente qué novela escribir para ganar un premio, con la displicencia manifiesta de quien sólo lo hace por plata).
Fue uno de los últimos escritores de esa rara especie, en vías de extinción, para la cual la figura del hombre de letras excede ampliamente la foto de solapa, transformándos de este modo en una figura de la cultura pública, redefiniendo el rol del literato hacia un campo mucho más abarcativo (la figura de Norman Mailer bien podría compararse). Por esto es que no era extraño que generara debates desde las inocuas páginas de una entrevista, regodeándose con el malestar que causaba en los escritores bienpensantes del establishment, a quienes se encargaba de denostar en cada oportunidad que tenía.
Probablemente, de lo que surje de la lectura de sus libros, no haya pensado sinceramente el cuarenta por ciento de lo que afirmaba con vehemencia en las entrevistas; pero lo importante no es eso, sino que a través de este simple ejercicio dialéctico se encargaba de correr los límites, obligando a uno a replantearse numerosas cuestiones en las que en situaciones ordinarias no hubiera reparado. Esto nos da una pauta de lo injusta que puede ser la memoria popular. Si se leen los diarios del día, da la sensación que uno sólo puede triunfar en la vida si se tienen habilidades para el baile (¿?), mientras que al fallecimiento de un verdadero artista le dedican unas escuetas líneas en el cuerpo del diario. Irónico que una persona que a través de sus textos intentó mostrar la otra verdad, raspando la superficie para llegar al hueso, denunciando los peligros de la comodidad bienpensante prefabricada, haya comprobado en carne propia la desidia con la que el sistema trata a sus engranajes.
Llegué a sus libros por una de esas casualidades metafísicas, de tono fantástico, que la literatura suele entregar, casi como si nos fuera enseñando el camino: en una época de mi adolescencia me había fanatizado con Vonnegut, devorando cuanto libro llegara a mis manos. Leyendo el diario, un día me topo con una entrevista a Fogwill, quien captó mi atención por su parecido con el viejito de Indianápolis: mismos rulos, mismas canas, idéntica postura intransigente. Al día siguiente compré "Muchacha punk", y la adicción ya estaba en mis venas.
Justamente, hace poco conseguí una edición de "Los pichiciegos", libro incunable durante largo tiempo. A veces es contraproducente leer sobre libros a los cuales se pondera largamente, ya que existe un riesgo importante de desilusión (me sucedió con "En el camino"), por lo cual en numerosas ocasiones es mejor manejarse por olfato. Cuando terminé de leerlo, comprobé que no había un solo adjetivo que alabara "Los pichiciegos" que sobrara. Libro fenomenal, desaforado, con los diálogos filosos de siempre, y con una escena (la del milico prendido fuego con su propia bengala) que nada tiene que envidiarle a otros textos míticos de la literatura argentina (me viene a la cabeza ese fragmento de "Los siete locos", en el cual Erdosaín se queda sentado en la cama de la prostituta adolescente). Sin dudas, uno de las mejores novelas sobre el sinsentido de la guerra jamás escritas, comparable a "Matadero 5", del ya mencionado Kilgore Trout.
Lo pretencioso suele ser tan peligroso como la estupidez. Fogwill lo repite como un mantra inconsciente en cada uno de sus textos, escapando a los lugares comunes, dejando en el camino una literatura exenta de juicios de valor simplistas, confiando en que la sapiencia del lector completará su obra. Gracias y hasta siempre, Gil Wolff.

lunes

IRM

Ahí estaba. A las seis de la mañana, en el mismo lugar, casi dos años después, esperando en la sala de espera para hacerme una nueva resonancia en esa maldita rodilla (versión articular del bofe noventoso con Luis Brandoni). Sólo había una chica limpiando la escalera, devolviéndole el tono espejado a los cerámicos, dejando todo preparado para que horas después secretarias con exceso de peso, maquillaje y soberbia los opaquen de nuevo con sus caminatas cansinas.
Repasaba mentalmente el ritual, esas batas escotadas en el lugar menos oportuno, en lo ridículo que se siente uno poniéndose esas botitas de papel antes de entrar a hacerse la resonancia, en el esfuerzo por no dormirse mientras se está inmovilizado en ese malvavisco gigante, escuchando esos chirridos maquinales salidos del disco más retorcido de Sonic Youth.
Llevaba sentado diez minutos, solo, jugando con la bufanda para no dormirme con la calefacción avernal. De repente, se enciende un plasma de cincuenta cuotas en uno de esos canales que uno evita visitar, del mismo modo en que se esquivan los embotellamientos: Q (también conocido como "quieromúsicaenmiidioma, asítodojunto). Lo que siguió fue lo más cercano a una tortura que sufrí en vida. Una sucesión de videos de música "latina" que ni siquiera Mengele hubiera programado: Arjona, Thalía, Cristian Castro, Enrique Iglesias, Ricardo Montaner.
A estas alturas estaba pidiendo a los gritos que me clavaran agujas debajo de las uñas, sintiéndome como Pericles en Los Locos Addams 2, cuando es sometido a una sesión de películas de Disney y Michael Jackson (cuando todavía no comía niños). El suplicio continuó con videos de Daniela (¿vive?), Luis Miguel y Ricky Martin con "La copa de la vida" (nadie sospechó de él, con esas camisas ajustadas mientras le cantaba bajo efecto de psicotrópicos a los santos?). Como un vaso de agua en medio del desierto, cuando el programador se había apiadado y puesto "Vení Raquel" de los Decadentes, me tocó el turno.


Links: modestamente, recomiendo "IRM" (siglas francesas para "resonancia magnética"), último disco de Charlotte Gainsbourg con colaboración de Beck (Hansen, no Jeff).

Recomendado

Hoy a las 23:30hs por I-Sat, "Scott Walker, 30th Century Man".